noviembre 5, 2019 - Nota Económica

Un informe para La Guajira sobre la eficiencia de la educación postsecundaria y el perfil de los graduados universitarios

En el 2018, según el reporte Sistema Nacional de Información de Demanda Laboral del DANE, para La Guajira la Tasa de Ocupación (TO) de los jóvenes entre 14 y 28 años, con estudios hasta la media académica escolar, fue del 59%, y para los jóvenes con educación superior fue del 62%. Este año, se espera que aproximadamente 8.835 jóvenes de bachillerato de todos los colegios de La Guajira, y 2.374 de Riohacha, puedan ingresar el próximo 2020 a la educación superior, luego de culminar su ciclo de formación básica y media. La expectativa es que puedan acceder a educación terciaria de calidad que les posibilite la adquisición de habilidades y competencias indispensables en el mercado laboral regional, y les permitan participar del ascenso social y profesional.

Lo que revela el Censo Nacional -2018-

El 8,4% de los jóvenes entre 15 y 29 años de edad del departamento es analfabeta, y en el distrito de Riohacha la cifra es del 9%. A nivel de las cabeceras municipales de La Guajira, solo el 2% de los jóvenes se registra como iletrado, mientras que para los restos rurales y rancherías la proporción alcanza el 14%.

El 8,4% de los jóvenes entre 15 y 29 años de edad de La Guajira es analfabeta.

A nivel departamental, entre los jóvenes entre 15 y 24 años, el 54% manifestó no estar cursando ningún tipo de educación (escolar, técnica, tecnológica y/o universitaria); en Riohacha la proporción es del 63,5%. Y sólo el 23% de los jóvenes entre 19 y 29 años en el departamento ha conseguido algún título de educación superior. Para el total de la población de jóvenes entre los 15 y 29 años de edad en La Guajira, independiente a su nivel de estudios, que participan de la población económicamente activa (PEA), un 26% se encuentra desempleado, y solo un 72% mantiene un empleo regular remunerado. También se conoce que la (TO) del mercado laboral de la juventud expone brechas ocupacionales entre hombres (37%) y mujeres (19%).

Sólo el 23% de los jóvenes entre 19 y 29 años en La Guajira ha conseguido algún título en educación superior.

Además, para estos jóvenes la incidencia del desempleo es mayor en las zonas rurales (28%), en contraste con las cabeceras municipales (24%). Con respecto a los jóvenes que manifestaron alcanzar algún nivel de estudios superiores en la misma franja etaria, y también pertenecientes a la (PEA) del departamento, se encuentra que el 28% son desempleados, mientras que la (TO) es del 32%. En Riohacha estas cifras son del 27,6% y 35%, respectivamente.

El paso a la educación superior

En promedio, en el departamento de La Guajira 4 de cada 10 jóvenes que culminan exitosamente la educación escolar logra acceder el semestre inmediato a la educación superior. Este se reconoce como uno de los mejores indicadores en la región Caribe.

A nivel de los municipios, en Riohacha, de cada 10 jóvenes que terminan la escuela aproximadamente 6 consiguen acceder a la educación superior en el semestre siguiente; en contraste con lo que sucede en municipios como Maicao, El Molino y La Jagua del Pilar, donde sólo 3 de cada 10 jóvenes tiene posibilidades de acceder a la educación superior en el periodo sucesivo, y municipios como Hatonuevo, Manaure y Uribia, donde son sólo 2 de cada 10 jóvenes.

Alrededor de 7.885 estudiantes de primer ingreso en La Guajira se inscribieron durante el 2018 para acceder a educación universitaria en el departamento, donde 6 de cada 10 inscripciones pertenecieron a mujeres, 97% fueron en instituciones de educación superior públicas, y 93% estuvieron dirigidas a programas de metodologías presenciales; en el total de inscripciones departamentales, sólo 56% fue admitido, y un 51% efectivamente realizó los trámites de matrícula.

No obstante, los niveles de exigencia para la admisión en algunos programas de formación son disparejos. Para carreras en las ciencias naturales y las matemáticas, 8 de cada 10 inscritos es admitido; en programas de ingenierías y afines a las ciencias administrativas, 6 de cada 10 inscritos es admitido; pero en carreras del área de la salud, sólo 2 de cada 10 inscritos logra ser aceptado.

Los que se matriculan

Desde el año 2010 la matrícula para educación superior en La Guajira ha crecido 48%. Para el 2018 se matricularon cerca de 20.432 estudiantes en educación técnica, tecnológica y universitaria; 97% de la matrícula se concentró en instituciones de educación superior públicas. Los municipios que concentraron el aporte de estudiantes fueron: Riohacha (59%), Fonseca (20%), Maicao (13%), Villanueva (4%), Manaure (2%) y San Juan del César (1%). Para los restantes municipios no hubo registro de estudiantes matriculados.

En el departamento aproximadamente el 30% de la matrícula universitaria de pregrado está compuesta por estudiantes de las áreas de la economía, la administración, contaduría y afines, seguido de un 28% para estudiantes de las áreas de arquitectura e ingenierías, 21% para estudiantes de las ciencias sociales y humanas, 16% de estudiantes del campo de la educación, 4% para estudiantes de matemáticas y otras ciencias exactas, 1% de otras áreas del conocimiento.

Mientras que los hombres tienen predilección por carreras de las áreas de la ingeniería y las ciencias naturales, las mujeres muestran preferencias por programas del área de la salud, las ciencias sociales y las ciencias de la educación.

Por otro lado, también desde 2010 los graduados han aumentado cerca de un 65%. Para el 2018 cerca de 1.095 jóvenes egresaron de educación universitaria, el 60% de los graduados provenía de educación universitaria, 35% de educación tecnológica y 5% de educación técnica. Se resalta que el 68% de los nuevos profesionales fueron mujeres.

De acuerdo con los niveles de exigencia y competitividad de cada área de formación y otras condiciones universitarias, en 2018 se encontró que mientras que para las profesiones afines a la administración y las ciencias contables, de cada 10 estudiantes admitidos aproximadamente 5 se graduaron el último año, en los programas de ingenierías, ciencias exactas y ciencias de la educación, por cada 10 estudiantes que ingresaron alrededor de 3 se graduaron, y finalmente, por cada 10 estudiantes que ingresaron a programas de las ciencias sociales solo 1 se graduó recientemente.

Mercado laboral de graduados – los que se gradúan

En promedio, para los años recientes, 3 de cada 5 estudiantes graduados de formación de pregrado en La Guajira se ha empleado al año siguiente, con un salario medio de $1’469.000. De acuerdo al sexo, para los hombres el salario oscila los $1’694.000, y en las mujeres se encuentra alrededor de los $1’309.000.

En temas de movilidad laboral, se encuentra que aproximadamente el 12% de los graduados migra a otros departamentos en búsqueda de oportunidades laborales. Los principales departamentos receptores de profesionales de La Guajira son: Bogotá D.C (3,5%), Magdalena (1,4%), Atlántico (1,2%) y César (1,2%).

Se observa que en los profesionales provenientes de instituciones de educación superior públicas del departamento la tasa de empleabilidad es del 58%, y su ingreso promedio es de $1’464.000; mientras que en los profesionales salientes de instituciones privadas fue de 70% y $1’535.000, respectivamente.

De acuerdo al nivel de formación, los recién graduados de educación técnica evidenciaron una tasa de vinculación laboral del 26% con un ingreso medio de $875.000, para los egresados de educación tecnológica la empleabilidad puntúa 48%, con salarios alrededor de $1.140.000, y en los graduados procedentes de educación universitaria la tasa de empleabilidad es del 63%, con ingresos promedio cerca de los $1.369.000.

Con referencia a las áreas de conocimiento, se encuentra que los egresados de las ciencias de la educación tienen una tasa de empleabilidad, para el año siguiente luego de graduarse, del 74%, con un ingreso alrededor de los $1’917.000; para los profesionales de las ciencias humanas la empleabilidad se situó en el 68%, con salarios oscilando los $1’643.000; seguido de los profesionales del área de las ingenierías y las ciencias naturales, ambos con una empleabilidad del 64%, y sueldos promedio de $1’844.000 y $1’447.000, respectivamente; para los profesionales de las áreas administrativas y contables la tasa de empleabilidad fue del 60%, con pagos en el orden de los $1’642.000; para los egresados de las ciencias de la salud la empleabilidad se ubicó en el 51%, con ingresos medios de $1’781.000; y finalmente, para los graduados del campo de las artes la empleabilidad estuvo en el 38%, y los ingresos rondando los $1’242.000.

Algunas de las carreras profesionales con mejor índice de empleabilidad y salario de enganche de sus egresados en el departamento de La Guajira son licenciatura en etnoeducación, ingeniería electrónica, ingeniería ambiental, comercio internacional y psicología. Por su parte, algunos de los programas de formación técnica y tecnológica destacados por su vinculación laboral y salario de enganche son: técnico en electromecánica, tecnología en mantenimiento industrial, técnico en minería, y tecnología en salud ocupacional.

Algunas recomendaciones…

La educación postsecundaria es un instrumento para el fomento del crecimiento, la reducción de la pobreza y el impulso del progreso de manera equitativa. Una fuerza de trabajo altamente capacitada, con una sólida formación técnica y científica, es la base para procesos de innovación y desarrollo territorial; una población mejor educada tiene mayor posibilidad de emplearse, ganar salarios más altos, y enfrentarse mejor a los ciclos económicos.

Aunque las cifras evidencien el crecimiento de la participación juvenil en la educación superior, aún persisten algunos desafíos para el departamento. Una porción significativa de la población joven no se encuentra participando de la educación superior. Aún más, algunos de estos jóvenes que yacen en la periferia permanecen iletrados. Además, muchos de los profesionales que egresan no cuentan con las habilidades y competencias relevantes para una integración exitosa al mercado laboral.

En este contexto, es indispensable el crecimiento de la oferta y la capacidad de las instituciones de educación superior públicas, a través de nuevos mecanismos de financiamiento gubernamental, sin comprometer la calidad de los contenidos formativos.

Las estrategias de extensión a las comunidades vulnerables y marginales no pueden faltar. Las brechas de acceso, e interés en el acceso, en las zonas más apartadas del departamento demandan la desconcentración de la oferta educativa en el territorio mediante herramientas digitales, igualmente, la implementación de programas articulación y acompañamiento vocacional desde la media escolar.

A partir de lo último, el diseño de programas de formación debe estar pensado a través de las necesidades de la región, en donde las instituciones de educación superior asuman una posición responsable con las dinámicas del mercado laboral, mediante el fomento el aprendizaje basado en la experiencia y la investigación.

Finalmente, garantizar el éxito universitario es parte fundamental de la provisión de profesionales capacitados en una región. La deserción y el fracaso académico pueden estar asociados la falta de competencias básicas, ocasionadas en parte a una educación escolar de baja calidad, dificultades financieras, y el efecto de largas jornadas universitarias. Por lo tanto, los mecanismos de vigilancia y bienestar universitario deben propender por la generación de condiciones aptas para el progreso estudiantil mediante sistemas de información estudiantiles.

Con prioridad:

  • Aumentar la oferta de programas y la capacidad instalada de las instituciones de educación superior públicas.
  • Diseñar mecanismos de financiamiento estudiantil basados en el desempeño académico y deportivo.
  • Incentivar la sana competición en calidad de las instituciones de educación superior a través eventos y convocatorias científicas locales.
  • Apoyar la oferta y el diseño de programas de extensión a poblaciones distantes de los centros urbanos, que fomenten el aprendizaje autónomo integrando herramientas virtuales.
  • Establecer sistemas de vigilancia que informen acerca de las condiciones del mercado laboral y las competencias profesionales que son tendencia en la región.
  • Supervisar las condiciones socioeconómicas de los jóvenes que transitan a la educación superior

Descargar en PDF